Ni el tiro del penal

Por penales cayó Independiente ante un voluntarioso Brown de Adrogué y quedó afuera de la Copa Argentina.

INDEPENDIENTE BROWN ADROGUE foto MARCELO CARROLL

Siempre es una posibilidad perder, y más cuando existe una definición por penales. Sin embargo, lo que preocupa al mundo Independiente de esta caída ante Brown de Adrogué, no solo es el cierre de una de las llaves para acceder a la Copa Libertadores del próximo año, sino la realidad objetiva que indica que hasta el momento no existe plantel para pelear como mínimo dos frentes.

 

El mix, las variantes, los viajes, las lesiones, la nueva propuesta, las expulsiones y todas las razones que pudieron haber sucedido en lo que va del semestre, desembocan en que hoy Independiente no encuentra soluciones ni siquiera desde lo individual.

 

Sin desligar al DT de su responsabilidad, puesto que Brown de Adrogué jugó el partido que pensó de principio a fin, lo cierto también es que ningún jugador que piso el césped en los 90 minutos supo suplir los desacoples tácticos con la tan famosa actitud.

 

El que defiende no defendió, el que quita no quitó, el que crea desapareció y el que tiene que hacer el gol se mancó. Y para colmo de males, lo que llegó casi como un obsequio arbitral, el equipo no lo supo cuidar.

 

El transcurrir del partido fue de lo peorcito en la era Holan, casi que en ningún momento pareció que se ganaba con autoridad, ni siquiera cuando se ganaba. El equipo careció de volumen de juego, de rebeldía y de presencia. El serio era Brown, que disputaba con el alma, acarreando un devenir menos competitivo que el del Rojo.

 

Si se piensa como preludio a la llave ante River por Copa Libertadores, las dudas pasan por saber si el equipo que piensa el entrenador le puede responder, teniendo en cuenta que el mismo Holan hablo de falta de rodaje.

 

Si se piensa en el “volver a ser”, Independiente dilapidó una de las chances para clasificarse a la máxima competencia continental del próximo año cayendo ante un rival de mucha menor envergadura.

 

Quizás también sea un golpe necesario para llegar con los pies sobre la tierra, y con armas sobradamente demostradas, al partido del 19.

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