FALTA DE ALTITUD

La caída en Ecuador deja la sensación de un planteo errado desde lo táctico.

La eliminación de Independiente ante su homónimo ecuatoriano, por cuartos de final de Copa Sudamericana, evidencia la búsqueda de una continuidad futbolística con la llegada de Sebastián Beccacece, luego de la salida de Ariel Holan.

Fútbol moderno, táctico, agresivo y protagonista en instancias que no revistan riesgos, junto con planteos calculados y conservadores para encuentros eliminatorios.

En la gran cantinela de los equipos mixtos, con alternativas, con jugadores polifuncionales y formaciones versátiles, el protagonismo de un equipo grande (denominado así por su historia, plantel y economía) fue desplazado al punto de ser menos importante que un resultado.

Salvo por algún que otro desobediente, caso Fabricio Bustos, Independiente no tuvo intención evidente de atacar el arco rival. Fue por el cuatro devenido en volante derecho que Independiente gozó de un veranito futbolístico de 10 minutos en el primer tiempo.

El resto del partido fue de obediencia táctica y resistencia. Apostando a una recuperación y contra. Tres o cuatro contras fallidas duraron los motores de Palacios y Pizzini, quienes agobiados por la altura no pudieron llevar a cabo más que la parte defensiva de tu tarea.

El inevitable gol de Independiente del Valle sirvió para que se quemaran los papeles. Así como hace unas semanas Independiente debió adelantarse luego de quedar con un jugador más ante Universidad Católica en el mismo estadio, hoy el equipo tuvo que ir a buscar el empate en 10 minutos. Logró avanzar y, desprolijamente, llevó preocupación. Sin embargo, ya era tarde para todo, para los cambios, para rearmar el equipo, para improvisar una estrategia y para ir a buscar el pase a semifinales de una copa nada imposible.

Puede Sebastián Beccacece revisar sus pretensiones futbolísticas en relación al equipo que dirige o aconsejar mejor no ir a la altura si no hay tres goles a favor en el partido de ida.

Deja tu comentario