PERDER EL TIEMPO

Es imposible formar un equipo representativo de Independiente cuando desde el cuerpo técnico la decisión táctica siempre se relaciona con romper el fútbol del rival y no con proponer e imponer el propio. Así juega el equipo de Beccacece que a veces gana y a veces pierde. En Liniers ante Vélez, además se comió un baile. 

 

Fue la posición de Sánchez Miño lo que dejó en evidencia las intenciones del entrenador. Esa posición indefinida que le pidió ocupar hablaba de la búsqueda de Beccacece de neutralizar a los de Heinze. 

 

La forma en la que busca el partido Beccacece es en donde no logra la comunión con el público independentista. Porque no molesta el modo de juego solamente, también hace ruido la forma en que busca el resultado por el resultado en sí . Ese resultado que hoy persigue es el que luego esgrime como pruebas de su eficiencia. 

 

Claramente, existe un proceso de trabajo en busca de una idea cuando cambia el cuerpo técnico, pero lo que sucede con este Independiente  es que no se vislumbra una línea de juego de partido a partido, ni siquiera se puede asociar un partido con otro aislado en todo lo que lleva esta etapa. Más allá de las victorias o las derrotas, siempre suceden por distintas razones que escapan a la voluntad o al planteo del entrenador. 

 

El tiempo que pide Beccacece es estrictamente un tiempo que pide para él. No para el equipo, no para los jugadores, mucho menos para Independiente. 

 

Lejos de ser un entrenador considerado con sus jugadores, con sus posiciones, con las habilidades y falencias de cada uno, el DT no cumple con la mínima lectura de grupo y le pide a cualquier jugador cumplir cualquier función. Así prendió la mecha en el vestuario.

 

Beccacece cumple esta semana 4 meses como DT de Independiente y sus logros hasta el momento fueron un pase a cuartos de final de Copa Argentina con reprobación del público y un partido medianamente rescatable por Superliga.  

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