TIERRA ARRASADA

De todos los factores que intervienen en la realidad de Independiente como equipo y como institución, al menos el entrenador no fue el causante directo de este empate ante Unión en la noche de Santa Fe.

 

Podremos hablar de errores arbitrales, de impericia dirigencial, de complots antimoyanistas, de insuficiente representatividad en la toma de decisiones de Superliga, de errores futbolísticos individuales y hasta de mala fortuna, pero lo que no se puede decir es que la salida del Sebastián Beccacece no fue un respiro desesperado para una realidad deportiva irreversible.

 

No quiso hacer locuras Fernando Berón en su regreso al banco de primera. Puso lo que más o menos venía jugando, con alguna que otra directiva sencilla y con la idea primaria de protagonizar el encuentro. 

 

Y se lo vio un poquito más suelto al equipo, disputando la pelota, haciéndose de la tenencia y el desarrollo, por lo menos hasta la expulsión de Bustos. 

 

Porque tampoco se puede pedir mucho a este proceso, si se ha encontrado con “tierra arrasada” el nuevo cuerpo técnico. Beccacece dejó dos o tres jugadores con nivel aceptable en todo el plantel, el resto anímica y deportivamente diezmados.

 

Como buen formador, Berón sabrá manejar esta situación donde se necesitan de lugares de apoyo e indicaciones simples. El resto llegará con algunas victorias y algo de confianza. 

 

Mientras tanto deberá ponerse el foco en lo que sucede en comisión directiva y el cúmulo de decisiones que han puesto al club en este escenario. 

 

Le servirá también al grupo que la atención se la lleve un mal árbitro para poder seguir recomponiendo lo que terminó de destruirse ante Lanús por Copa Argentina. 

 

Deja tu comentario