Siempre son complicados los equipos de Omar De Felippe y más este Vélez que, conformado con muchos juveniles, pelea por su permanencia en primera. Luego de su caída con goleada ante Boca, los del Fortín hicieron unos primeros 20 minutos muy difíciles para Independiente, bien retraídos y preparados para contragolpear.
Le costó al Rojo los primeros minutos, con pocos circuitos de juego y sin profundidad por los costados. Con un doble cinco 100% de marca junto con un Barco somnífero haciendo de enlace, las variantes de juego quedaban reducidas a la impronta individual.
Así fue como empezó a acercarse Independiente. Arrebatos individuales de Maximiliano Meza y alguna subida por derecha de Jonas Gutiérrez, empujaron al resto del equipo para arrinconar a Vélez. Benítez se contagiaba y Fernández buscaba el arco, Tagliafico se proyectaba y Domingo repartía juego de adentro hacia afuera. La más clara termino en una carambola que pronosticaba otra vez una suerte esquiva. Cerró un aceptable primer tiempo con un sólido debut de Gastón Silva y siendo ampliamente superior al rival.
Para la segunda etapa, Independiente mostró mayor rebeldía. Con Barco corrido al costado, volvió a ser Meza el encargado de darle juego, profundidad y velocidad al equipo. Tanto así que las faltas empezaron a ser duras contra el 8 del Rojo. Era dominador el conjunto de Holan pero no terminaba de capitalizar quizás por no contar con un hombre de mejor pie que el voluntarioso Torito en una zona de fuego.
En ese avasallamiento rojo una de los córners fue de Silva y casi fue olímpico y el otro lo pudo conectar Meza en una arremetida que infló la red.
Como siempre ante cada gol propio, Independiente empezó a replegarse innecesariamente pero esta vez la expulsión de un rival lo obligó a hacerse de la pelota con un jugador más y cerrar un partido desde lo psicológico.
Volvió a ganar el Rojo con varios puntos positivos desde lo individual. De paso, Holan rompió su racha negativa con Vélez y pudo ganar por primera vez.
