Independiente venció 1-0 al Cerezo Osaka en la tarde-noche japonesa y consiguió su decimo-octava copa internacional.
Los primeros 45 minutos fueron muy buenos para el equipo de Ariel Holan. Tenencia constante de pelota, buenos pases y circulación, sumado a un dominio estratégico, poblaron la primera mitad. Lo único que le faltó al equipo fue la definición de las jugadas.
Se impuso y dominó claramente. No sufrió embestidas y provocó chances a favor. Muy buenos puntos altos, como Silva, Hernandez, Meza, Bustos y Romero. El Cerezo nunca pudo pasar la línea de volantes con comodidad y, de lograrlo en mínimas veces, se topó contra una defensa férrea.
Distinto fue el segundo tiempo. El calor y el desgaste de las piernas se sintió en la segunda etapa. Con el ingreso temprano de Souza, los locales tuvieron un poco más de espacios y fútbol, pero nunca lo necesario. El Rojo sufrió un poco, pero allí estuvo Campaña para responder.
El REY aguantó los últimos minutos y festejó en el país asiático su título internacional 18 en la historia profesional.
¡Salud, campeón!
