Independiente es un caos. Una frase que se viene repitiendo en los últimos años, desde diciembre de 2017 para acá.
La crisis institucional parece no tener fin. El equipo demuestra en la cancha lo que es el club. Un desquicio.
El equipo dentro del campo de juego no es otra cosa que el fiel reflejo de lo que es el club. Un desorden en todo sentido. Ahora se fue Burruchaga, cansado de que no lo tengan en cuenta y diferencias de criterios que hemos venido marcando en MasRojo Radio desde el mismo momento en que asumió el mánager.
Mánager con título, pero sin función sin decisión, sin injerencia. Claro que a Pablo Moyano le gustó salir a decir que a Pusineri le iban a renovar el contrato ¿Para qué contrataron un mánager si después no le van a consultar que hacer con el entrenador? Y peor aún, no avisarle de las reuniones y que Burruchaga se tuvo que enterar por whatsapp que le iban a renovar a Pusineri.
Y no se puede manejar el club según gane o pierda el equipo. Porque como se le ganó al Bicho en La Paternal, Pusineri seguía. Pero como perdió con Arsenal ahora lo quieren tirar por la ventana.
Pero hay algo peor. No dar la cara. No decirle a Pusineri, «Mirá no te queremos por ésto y por lo otro». El método del desgaste es la fórmula de Pablo Moyano, la de esconderse cuando los resultados no se dan, la de no ir a la cancha cuando el equipo pierde y había público para que no lo insulten.
Y no se puede manejar un club así. Capaz que para Camioneros le alcanza con ese método. Pero ésto no es Camioneros, ésto es Independiente, que es un club gigante y no una rama más del sindicato como Logística o la Rama Gaseosas para que se lo atienda cuando haya tiempo.
Así no se puede dirigir más el club. Mire, que para hablar con Pusineri mandaron al quinto vocal suplente de la comisión directiva al que Pusineri no le conocía ni el nombre ni mucho menos la cara. Los Moyano no le responden el teléfono ni al DT ni a su representante.
Pusineri tenía la decisión el sábado a la noche de no dirigir porque le dilataron la firma del contrato la cual se la postergaron 3 veces. El DT salió el domingo contra Arsenal porque lo convenció su cuerpo técnico. No le arreglan la deuda, no le confirman que no lo quieren más y no le contestan los llamados. Entonces el hombre puso plazo: 48 hs o se va.
Lo mismo le hicieron a Burruchaga; tiempo atrás a Holan y Becaccece. El propio presidente le dijo a Pusineri «hemos decido que continúes con nosotros». ¿Que pasó en el medio?. Los resultados. La plata del contrato. La deuda. Todo.
Todo éste entuerto tiene una mala base, una mala raíz: salir a hablar cuando no era el momento. En plena competencia Pablo Moyano ratificó a Pusineri para el 2021.
Para colmo varios dirigentes que ya no tenían ni voz ni voto empiezan a alejarse como Damiani y varios más que lo harán en los próximos días.
Pusineri tuvo mil errores como entrenador, pero no es justo lo que le hacen. El desgaste, el cansancio. Pusineri se podría haber ido, porque su contrato terminó, pero se quedó igual. Se bancó 9 meses sin refuerzos, los conflictos de deudas con los jugadores y se bancó que le sacaron 17 jugadores y tuviera que meter mano a pibes sin debutar en primera. Pusineri pudo haber hecho las cosas mal, pero éste destrato no se lo merece.
Es hora de dar la cara y ponerle el pecho a las balas y no salir a hablar solamente cuando el equipo gana.
