El equipo de Julio César Falcioni estuvo bajo el score tras un golazo de Chilena de Pablo Magnín en el primer tiempo, el mejor centro-delantero del ascenso, lo empató a los 8 del segundo tiempo con un gol de Silvio Romero al estilo 9 rebotero y lo perdió con un golazo de Protti al segundo palo a 22 del final.
Independiente sufrió una vez más. al igual que con Santos por la Sudamericana, la falta de categoría en sus primeras filas y el poco recambio con el que cuenta para refrescar las mismas. Los pocos refuerzos que la Comisión Directiva (en una nueva muestra de desastre deportivo y económico) le asignó al entrenador (Laso apenas fue habilitado ésta semana) también son desencadenantes de ésta eliminación, así como de todo objetivo deportivo no logrado.
Si buscamos «culpables», los hay en todos lados. El cuerpo técnico también optó por poner a los mismos titulares que vienen jugando un partido cada 4 días desde la vuelta al ruedo. No se rotó, a pesar de los pocos nombres recién mencionados, en el partido del sábado ante Platense en V. López, en el cual el Rojo fue claramente perjudico por el arbitraje, otro punto que atribuye con creces a que no se logren los objetivos. Independiente fue con el 11 habitual ante el Calamar y no dejó descansar a los mismos, que tendrán la misma suerte el domingo en el Clásico.
Otro matiz que decora la poca capacidad del equipo para ganar los partidos, corresponde mas directamente al desarrollo táctico: el Emperador y su Cuerpo Técnico no encuentran el funcionamiento colectivo deseado y el buen andar individual de sus dirigidos. Los cambios son siempre tarde (10 o 15 del final) y cuando el equipo está en desventaja. Las dos puntas (Romero y Herrera), al igual que Soñora, por ejemplo, ingresan al campo solamente cuando se busca empatar los partidos. El sistema y la disposición sigue perjudicando algunas actuaciones individuales además de la colectiva general, que en los últimos partidos va de mayor a menor y parece que al principio despega, pero se estanca.
Tigre, gran candidato por cierto al ascenso a la Primera División, no fue un brillo constante en esta ronda eliminatoria, pero le bastó con tener calidad en los pies de sus delanteros para marcar con dos golazos la diferencia del partido, solidez en su marcaje y concepto de equipo, algo que al Rojo le cuesta encontrar con regularidad a lo largo de temporada.
Todo, absolutamente todo lo que pase dentro y fuera de la cancha, contribuye a que Independiente no consiga, una vez más, sus objetivos deportivos y desemboquen en una nueva desilusión.
