Desde la dirigencia comandada por Hugo Moyano aseguran que ya cuentan con el dinero y que pagarán todo próximamente. Solamente así podrán habilitar a los refuerzos que lleguen en este mercado de pases.
«Tenemos la plata para cancelar todo, estamos esperando el visto bueno del Banco Central para poder levantar las inhibiciones», le aseguró Héctor Maldonado, secretario general del Rojo, a Clarín ante este panorama de incertidumbre por las urgencias económicas.
¿Qué es lo que debe cancelar el club de Avellaneda? Tendrá que abonarle 220 mil de la moneda extranjera al representante de Fernando Gaibor (quien a su vez espera una resolución de su deuda en FIFA). Y también se le deben 410 mil dólares al Celta de Vigo del pase de Pablo Hernández. También hay bonos impagos a Defensor Sporting por la ficha del volante Carlos Benavídez por un total de 290 mil dólares. Y 220 mil dólares por el cargo del préstamo no girado al Johor de Malasia por Jonathan Herrera. Y los 70 mil a Gastón Silva, que a su vez espera la sentencia del juicio laboral. Y estos 65 mil de ahora por el otro Silva, Francisco.
A su vez, ya existe una sentencia firme desde FIFA por el reclamo del América por el pase nunca pagada de Cecilio Domínguez. Son unos 5,5 millones de la divisa extranjera. Los plazos estipulados para regularizar la situación está por vencer y esto provocará que se haga efectiva una inhibición más, aunque todavía no está claro si esta correrá para este mercado o para la ventana de mitad de año.
En Avellaneda, en tanto, no dudan en confirmar que todo será pagado apenas tengan luz verde de el Banco Central de la Nación. La venta recientemente concretada de palabra de la joya de Inferiores, Alan Velasco, le permite a la dirigencia solventar la mayor parte de estas deudas. Si la documentación coincide con lo pautado oralmente, Velasco se irá al FC Dallas por 7 millones de dólares brutos más 1,7 millones en objetivos diversos. Una venta criticada por los opositores del club ya que consideran que se trata de un monto bajo y que se termina rematando al jugador con mayor proyección por el apuro económico.
