Son horas decisivas, y quizás horas finales, para Julio César Falcioni en su tercer y corto ciclo como entrenador en el Rojo.
La efectividad en estos contados 6 partidos es bajísima. Sin triunfos, con 4 empates y 2 derrotas, cosechando 5 de 18 puntos posibles y un promedio de 22% de efectividad.
El desgaste en el equipo es total, que no supo ni pudo contestarle a, como mínimo, tres entrenadores. El técnico no encuentra la manera de llegarle a lo jugadores. No hay conexión, rebeldía ni espíritu deportivo. Luego de la derrota en el Bosque se supo que el ex DT de Banfield estaba pensando en marcharse.
Está claro que la continuidad de Julio César pende de un hilo. Por esto mismo, ha trascendido que piensa en patear el tablero y cambiar a varios referentes del equipo que no le responden y le han hecho perder muchos puntos.
¿El primer apuntado? El más visible: el arquero. Falcioni se casó con Sosa porque el uruguayo «quería ir al Mundial». En dicho partido el golero le regaló el empate en el final a Vélez y en el último partido hizo un papelón en el último gol.
También está en dudas el mediocampista central, Lucas Romero, de pésimo rendimiento desde su llegada a Independiente y responsable de muchos goles rivales en el último tiempo. El Capitán fue el único que nunca salió ni con Pusineri, Domínguez ni Falcioni pero el mediocampo nunca tuvo funcionamiento ni equilibrio cuando él lo ocupó (hasta Domínguez le inventó una posición). Iván Marcone ocuparía su lugar.
También están en dudas Leandro Fernández y Juan Manuel Insaurralde. Todo depende de las próximas horas, previas al choque del jueves ante Aldosivi, de floja campaña.
