Se fundió físicamente y cayó en Liniers

Independiente cayó por 1 a 0 en Liniers ante Vélez. El equipo de Quinteros bajó notoriamente su rendimiento físico en el complemneto y desde allí el local tuvo las mejores chanches y se llevó el triunfo.

No hubo mejor jugada para graficar esa diferencia que la del gol que le dio el triunfo al local. La flojedad de Valdez en la marca le permitió a Joaquín García sacar el centro desde la derecha, y Aguirre -que había iniciado la maniobra- lo anticipó a Juan Manuel Fedorco y a Kevin Lómonaco para sacudir la red con un frentazo, ante la no salida de Rey en el centro.

Iban 25 minutos de la segunda parte, y fue quizás el único momento en el que la supremacía (leve, pero supremacía al fin) del mediocampo del Fortín hizo trabajar a Rodrigo Rey. Unos instantes antes, el arquero le había tapado un mano a mano a Pellegrini, y Lomónaco le había quitado con sagacidad otro al mismo delantero.

Del ataque de Independiente, en cambio, prácticamente no hubo noticias en todo el partido. Bien tomados los extremos e imperfecto Santiago Montiel en el último pase o el remate de media distancia, la búsqueda de Gabriel Ávalos por arriba acabó siendo el recurso exclusivo para preocupar al fondo local, casi siempre sin éxito. Un disparo de Lautaro Millán que desvió al córner Tomás Marchiori cerca del cierre; y un centro atrás de Montiel en el que se enredaron el arquero y Lisandro Magallán en la primera etapa fueron las únicas acciones para anotar en el Rojo.

Independiente carece de volantes con espíritu ofensivo -algo que Quinteros viene remarcando desde la salida de Felipe Loyola-, ese problema, y así ni el correcto manejo de los espacios atrás, ni el inteligente trabajo de Iván Marcone en el medio tienen continuidad en el campo rival y cualquier despiste defensivo puede condenarlo al sufrimiento.

Le ocurrió esta vez en Liniers y lo pagó.

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