Joya y figura

Alan Velasco es el haz de luz que pregona hoy en Independiente. La gota de esperanza, de tan solo 18 años, en un club hoy funesto.

El juvenil marcó un golazo para la apertura del marcador a los 24 del inicial: recibió en 3/4 un pase entre líneas de Soñora, se sacó de encima a un caudillo como Ponzio con una simpleza notable y le fundió el segundo palo a Armani, quien le había ahogado el grito de gol minutos antes en un mano a mano.

Quince minutos después recibió en soledad a la misma altura (Zuculini no llegó a taparlo), probó su suerte con un tiro menos preciso pero la tuvo: Armani calculó mal el pique de la pelota y el 2-0 final ya estaba en el marcador.

La gran figura de la noche y de la Copa Maradona en general para Independiente. Gambeta, encare, valentía, calidad y ganas.

Reflota viejas y sentidas sensaciones de ilusión en los hinchas cuando un juvenil del club sube para ser estrella, como hace pocos años ocurrió con Barco. Está teniendo los minutos que todo chico necesita, quizás un poco tirado de los pelos por el flojo presente futbolístico general, pero en los mismos responde y genera.

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