40 años sin Arsenio Erico, el ’Saltarín Rojo’

Se cumplen 40 años de la desaparición física del mejor futbolista paraguayo de todos los tiempos, y máximo goleador del fútbol argentino, Arsenio Pastor Erico Martínez.

Un 23 de julio pero de 1977 la luz del ‘Paraguayo de Oro’ de extinguió para siempre.

Las canchas todavía hoy le lloran, y es que el fútbol guaraní no ha vuelto a ver una arrolladora fantasía similar a la suya.

Erico nació el 30 de marzo de 1915 en Asunción, capital de la República del Paraguay.

Dio sus primeros pasos en el fútbol de la mano de su querido Club Nacional, hasta que la suerte lo llevó a Argentina, donde brilló al servicio del Independiente de Avellaneda entre 1930 y 1940, sus mejores años.

“El Saltarín Rojo” es, aunque se empeñen en instalar las más infames de las teorías negacionistas, el máximo goleador en la historia de Independiente y del fútbol argentino con 295 conquistas (en principio 293 pero le atribuyen 2 más) en 325 partidos.

Está considerado como el paraguayo que más goles convirtió en Primera División, 331 en 372 juegos, ubicándose así en el puesto 34 de la tabla histórica confeccionada por la IFFHS.

Otra marca que impuso Erico, jugando por el Rojo, es la arrolladora canasta de 47 goles en un mismo torneo (1937).

“Erico es diferente a todos, a todo lo que en mi vida vi. Un jugador notable, todo lo que engloban, sin exagerar, las cinco letras de la palabra ‘crack’. Yo solo fui un imitador suyo”, dijo alguna vez el ya desaparecido Alfredo Di Stefano.

Con justicia el estadio del club Nacional, la tribuna más grande del Defensores del Chaco y la platea central del estadio Libertadores de América llevan su nombre.

Aunque es el más grande exponente del fútbol tricolor, en una suerte de broma del destino, Erico nunca llegó a defender a la selección paraguaya. Sus restos descansan en un rincón honorífico del Defensores del Chaco.

 

Nota de El Internacional de Paraguay

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39 Comments

  1. Mi viejo me contaba de él, una maravilla, me lo imagino del estilo Eusebio. Me contó lo de aquel campeonato que el que metia 43 goles recibía el premio de los cigarrillos 43 y ya los había metido, entonces llegaba al gol y esperaba a un compañero para pasarsela para que haga el gol. Así ganó el premio. EL PARAGUAYO DE MIMBRE, saltaba más con su cabeza que las manos de los arqueros. Qué lástima que no sempuwdan ver sus goles.

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